Sedeculta celebra la tradición del folklor yucateco en el Renacimiento Maya

El telón del Teatro Armando Manzanero se abrió como quien descorre la memoria: sobre el escenario, el Ballet Folklórico del Estado “Alfredo Cortez Aguilar” y la Orquesta Jaranera del Mayab, de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta), celebraron la tradición musical y dancística de Yucatán en el Renacimiento Maya.

En una noche que llenó este recinto con los ritmos y los cantos de las vaquerías y fiestas del pueblo yucateco, ambas agrupaciones protagonizaron el espectáculo “Renacer Mestizo: 56 años de historia” con una travesía dancística y sonora que hizo latir el corazón del Mayab al compás de la jarana.

Antes de que la música encendiera los primeros acordes, la titular de la Sedeculta, Patricia Martín Briceño, dirigió un mensaje que reconoció el más de medio siglo de constancia artística del ballet festejado. Frente a los tres cuerpos de baile —infantil, juvenil y de adultos— que reunieron a más de 50 bailarines en escena, destacó la vigencia de estas agrupaciones como guardianas y renovadoras de la tradición.

“En el marco del Renacimiento Maya que impulsa nuestro estado, estas instituciones representan la certeza de que tradición y contemporaneidad no se contraponen: se enriquecen. Son prueba de que el arte popular es también excelencia, disciplina y profesionalismo”, expresó.

La noche fue también un acto de gratitud con la entrega de un reconocimiento, de manos de Martín Briceño, al declamador Sergio Cámara Gurbiel, quien durante cinco décadas ha acompañado al ballet con la fuerza de su palabra, esa voz que nombra la fiesta y la vuelve ceremonia.

El espectáculo fue un recorrido por las costumbres y danzas emblemáticas de Yucatán, una puesta en escena concebida para preservar y proyectar el legado histórico de la agrupación. Se escenificaron la petición de mano y la boda mestiza, la fiesta y la vaquería, con el acompañamiento de la Orquesta, Los Juglares y el propio declamador, cuyas intervenciones tejieron puentes entre cada pasaje.

La primera sección abrió con jaranas como La Mestiza, La cochinita Pibil, El Pichito Amoroso, El Tunkuluchu-hu y Las Mujeres que se Pintan, piezas que evocan la picardía, el sabor y la identidad del pueblo yucateco. Después llegó la Ceremonia —con el acompañamiento de Los Juglares— que dio vida a la petición de mano y la boda; siguió la Fiesta de la Boda, con un popurrí jaranero que hizo vibrar las tablas, y finalmente la Vaquería.

En ese último número resonaron La fiesta del pueblo, Aires Yucatecos y la Danza de las Cintas, interpretada por las tres agrupaciones en un gesto de unidad generacional. Se sumaron Chinita chinita, El Ferrocarril y, como broche de júbilo colectivo, El Torito y las Dianas, nuevamente con todos los cuerpos de baile en escena, fundidos en una sola celebración.

A la conmemoración asistieron Lourdes Martín Heredia, directora de Educación Artística de la Segey; Renán Guillermo González, director del Centro Estatal de Bellas Artes; Luis Pérez Sabido, presidente emérito de la Sociedad Artística Ricardo Palmerín; así como las y los maestros Graciela Torres Polanco, Flora del Carmen Febles y Corazón Sánchez.

Así, entre zapateados que dibujaron constelaciones sobre el tablado y acordes que parecían venir del fondo de la tierra roja, el Ballet Folklórico “Alfredo Cortez Aguilar” y la Orquesta Jaranera del Mayab reafirmaron que la tradición no es un eco del pasado, sino una llama viva que se transmite, generación tras generación, en el corazón del Mayab. 

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